Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

martes, 21 de abril de 2015

Publicidad bonita (I)

El hombre detrás del espejo negro

Una luz.
Morada, blanca, azul, verde, etc... da igual. El tío tampoco se pregunta si lo que hay dentro del móvil es una bombilla tipo LED que se enciende cuando le mandan un mensaje, así que si la forma no importa, el color tampoco. Lo que transmite la luz ya es más complejo. Dentro de esa complejidad se halla la universalidad. El tío está subido en un tren/autobús, contemplando cómo a su alrededor, con suerte, hay veinte personas con sus móviles, dos mirando por las ventanas, y tal vez una con un libro. Sí es 50 sombras de Grey, está al nivel analógico del móvil; sólo va de toquetear un cacharro.
El tío.
Mirar a los demás implica estar sometido, en este caso, a las tres actitudes más habituales en un tren/autobús desde que se inventó el smartphone, o hasta que su uso se proliferó al nivel de la respiración. O se mira por la ventana, o se mira el móvil o se mira el libro, porque un libro no puede leerse en un tren. ¿Qué hacer?

Haga lo que haga no deja de ser una sombra de los demás. Simplemente, deberá dejarse llevar por el etiquetaje social y mirarse en la pantalla apagada del móvil. El reflejo es algo así como nítido pero parcialmente ensombrecido. Si allí puede reconocer algo más que necesidad, y encuentra sensatez, por favor, no tire el móvil por la ventana para ser diferente. Ya lo es.




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