Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

domingo, 1 de septiembre de 2013

'Pelotas' fuera

Este pasado viernes se estrenaba la esperada secuela de 'Kick Ass', basada, a su vez, en la secuela del cómic 'Kick Ass' de Mark Millar y John Romita Jr. En su momento, para el que no le prestara atención al fenómeno despertado con la primera entrega, se desató un particular encanto por su historia y personajes. Más que nada, se elogió y aplaudió una interesante pero tediosa filigrana argumental que jugaba con las leyes de los filmes de superhéroes (el entrenamiento, el traje...) donde destacaba la motivación del héroe, precisamente, por su ausencia. No había ningún trauma infantil (de hecho, hay una referencia a que la tragedia crea al héroe por su necesidad de venganza); ninguna oscuridad subyacente en la mente de un protagonista mentalmente desequilibrado, por lo que el punto de partida rompía con los designios del género, dando lugar a una pretendida sátira absoluta del cine de superhéroes.
Así luce el cómic original; algo que me recuerda a 'Juego de Tronos'
Empezando por el cómic original de la citada mano de Mark Millar, cabe decir que, a excepción de una premisa atractiva y contemporánea, que contenía un fuerte apego por la idiosincrasia moderna (redes sociales, sufrida adolescencia...), se trata de una obra mayoritariamente plana. Cuesta mucho agradarse con unos personajes apáticos e imposibles, y más con una historia donde reina la hiperviolencia gratuita, y a su vez, donde también lo hace la ausencia de cualquier trascendencia en el diálogo. Ya no es por buscar una solemnidad propia del gran Garth Ennis (con el que tampoco hay que comerse mucho el coco, reconozcámoslo), pero el entretenimiento avanza con el sopor propio que causa la indiferencia. Su secuela, 'Kick Ass 2', ha perdido por completo la innovación del original, que, si bien era el único elemento por el que todavía valía la pena ojearlo con desdén, vendría a significar que lo ha perdido todo. Efectivamente, tenemos más violencia, más mutilaciones, sangre, desmembramientos, violaciones...y más pseudo-héroes de pacotilla que defienden la integridad de sus acciones incluso cuando lo han perdido todo, aunque lloren a moco tendido por una paliza, o por ver morir a un ser querido. Aquí la violencia es extrema, y el guión, inexistente.

Las adaptaciones de ambos cómics difieren totalmente de ellos. Se denota cierto respeto por la violencia, intentando eludir algunos momentos francamente desagradables, para favorecer su venta masiva a un público mayoritario. Pero el guión sigue sin estar ahí. Todo ocurre, y todo se olvida. Por mucho que se recurra a una estilizada violencia que luce un acabado notable, la carga modernista de ambos filmes sigue estando ahí. No hay diálogo que cunda, ni intento de parodia que funcione como realmente debiera. Entristece la falta de un humor más fresco y socarrón que el presenciado en Kick Ass y en Kick Ass 2. Puede que porque no se trate de una comedia, algo que significaría que la cinta (cintas, en este caso) se toman demasiado en serio a si mismas. Eso ya no entristece tanto; eso apena.

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