Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

jueves, 15 de agosto de 2013

El décimo hombre: Guerra Mundial Z

Estoy perplejo; salgo de ver Guerra Mundial Z. Muchos detalles me abruman. Efectivamente, los problemas de producción se dejan notar en la película. Hay tijeretazos dignos de un ataque de rabia de Terrence Malick, pero no por ello me sorprende tanto este intento de película de zombies. Quedo impactado por el resultado visual: impecable. La fotografía se balancea con elegancia entre las proezas de la era digital, y la fastuosa belleza a la que suele clamar Marc Forster para llamar la atención (vean los primeros 10 segundos de Quantum of Solace para comprenderme). Ahora bien, una situación...no, más bien, una conversación, es la que me llama particularmente la atención de esta película. El personaje de Brad Pitt un (ex)investigador de la ONU, va dando vueltas por el mundo para encontrar al 'paciente cero' de la epidemia zombi. Sus viajes le llevan a Israel, donde se encuentra con un importante agente del Mossad. Al parecer, gracias a él, se tomó en cuenta cierto email en el que se incluía la palabra 'zombi'. Gerry (Pitt) le pregunta '¿por qué?', y el agente del Mossad responde a través de una iniciativa denominada 'El décimo hombre', a través de la cual un comité decide una reacción a cierto problema, y el décimo hombre (en este caso, el susodicho agente del Mossad) ejecuta la orden contraria a la decidida por el comité. Se expresa confusamente, eludiendo a que ningun judío se esperaría que los metieran en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, o que Septiembre Negro decidiera atentar contra sus atletas en las olimpiadas de Munich de 1972. En fin, se supone que por una serie de ataques contra el colectivo judeo-israelí, se justifica la preparación contra-zombies, porque el pasado es una buena prueba de lo mal que les ha ido.
Ante lo absurdo de esta propuesta, yo únicamente espero que NUNCA le llegue al Mossad ningún correo electrónico con la palabra 'zombie' o ya podemos empezar a ponernos serios.