Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

viernes, 21 de junio de 2013

(Super) ausente

Me cuesta (y mucho) encontrar algún detalle, algún rasgo de minimalismo de autor, de personalidad, que deba glorificarse en  El hombre de acero. Superman se viste de héroe trágico, de corte solemne, muy humano, pero la coreografía visual de Zack Snyder, este señor tan pegado a su ego que no puede desprenderse de su manierismo estético y su tendencia al exceso, le arrebata cualquier posibilidad de dejar huella en el espectador. Todo a través de agotadores zooms que dañan a la vista, de secuencias extasiantes donde la acción debe seguirse a la milésima de segundo para captar hacia dónde van los golpes, hacia dónde va la historia... Pone el dinero Christopher Nolan, del que ya he escrito aquí y aquí, y sin embargo, no se derrocha ni la cercanía de su cine, ni la humanidad de sus relatos. Todo es serio en este Superman, frío como el hielo e inexpresivo como él. La apatía de sus protagonistas, movidos por ambición, por amor y odio, no les llevar a actuar en consecuencia de sus motivaciones, por ello se exacerba la lejanía entre ellos y la acalorada mente del espectador, que yace en la butaca intentando disipar algo entre la nube de CGI y efectos digitales que llueven del cielo y de la tierra.

-¿Me puedes recordar por qué ella está aquí?¿En tu nave?¿Le gusta mirar?
Irónicamente, en un momento del filme, el popular Perry White (aqui interpretado po Lawrence Fishburne) menciona que Lois Lane habla de Superman (tras descartar la necesidad de proclamar su existencia al mundo) como simple 'humo'. Efectivamente, el Superman de Henry Cavill se torna en algo vacío e innecesario tras descubrir que ese 'super' le viene de familia (extraterrestre). Puede que sea por añadirle algo de peso dramático, algo de imperfección humana, pero conocer sus orígenes le vuelve torpe, estúpido, y en definitiva, por culpa del dichoso elitismo de Snyder, un completo imbécil. ¿Así es más humano? Puede ser, pero alguien que tuvo la iniciativa de actuar hábilmente durante unos 25 años, no debería actuar como si estuviera en una segunda infancia, cuando el futuro de la Tierra está en sus manos.

Se trata de un tópico con patas, un héroe atormentado que cree en la filosofía, que cree que es joven para encontrarla, para ser feliz. Pobre de él, pues lo hace a través de una trama en la que uno no tiene muy claro porque se hacen ciertas cosas y otras se dejan de hacer, o porque el comportamiento de ciertos personajes radica en una moral un tanto arrogante (el caso de Lois Lane y su búsqueda de la noticia que deshecha tras ser la que más claro lo tiene todo)


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