Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

domingo, 5 de mayo de 2013

Sobre mis broncas con Vigalondo

De muchos de mis seguidores es sabido que mi relación twittera con Nacho Vigalondo, es, cuanto menos, nefasta. Hemos tenido roces bastante particulares (y no tan particulares). Me he ganado (desconozco si es de manera justificada) el odio de muchos de sus seguidores, y antiguos seguidores míos que ahora me aborrecen por mis opiniones sobre el director. Ante todo, esta entrada está escrita con respeto a todo el mundo, tanto hacia los fans del realizador como hacia el propio Vigalondo.

La primera bronca
Con motivo del estreno de 'Extraterrestre', escribí mi artículo semanal sobre los estrenos, y lo dedique a la última película de Nacho Vigalondo. No me gustó. Dejé constancia de ello en twitter.
Se habló de que me molestaron bastante los dos o tres desnudos parciales de la cinta. 'Molestar' no es la palabra exacta para definir lo que despertaron en mi. No me irrita que alguien vaya en pelota picada en una película, pero si que puedo recalcar su necesariedad o no. Si se trata de un reclamo publicitario (en el trailer de Extraterrestre se puede dislumbrar algo por el estilo), vale, pero como hay gente que tiene la libertad de poder gustarles, yo tengo la mia para asegurar de que no me parece sustancial. Hace relativamente poco, una versión remasterizada de Avanti mostraba algunos desnudos que serían censurados en su momento. La imagen de Jack Lemmon enseñando el trasero es absurda y claro, descacharrante. Extraterrestre, como muchísimas otras, se dedica a despertar algo de 'calor' humano a través de la hucha de Michelle Jenner y el trasero de Julián Villagrán. De acuerdo, pero sinceramente, no le veo ni pies ni cabeza. Planos imperfectos, a mi parecer. Planos maravillosos, para los demás. En fin, mi problema con Extraterrestre radica en el ritmo y en su sentido del humor. No hablaré más de ella porque creo que ya he tenido bastante con una crítica extensa y muchos comentarios por twitter. A Nacho Vigalondo le molestaron mis comentarios; creo que taché de pretenciosa a 'Extraterrestre' y a su director. No me arrepiento. Igual que a lo mejor él tampoco se arrepiente de haberse burlado de mi profesionalidad a la hora de recurrir a mi edad. En fin.

La segunda bronca
Un dia me da por hacer un comentario sobre la popular broma de Nacho Vigalondo en Twitter sobre el holocausto, que viene perfectamente resumida aquí. (Insisto en que se lea para que lo que viene a continuación se entienda correctamente.)
Mi comentario hace referencia a lo ocurrido con Lars Von Trier en la conocida rueda de prensa de Cannes (al estrenar 'Melancholia') en la que aseguró 'entender a Hitler'. Aquello acarreó nefastas consecuencias, como la de ser considerado 'persona non grata' en el Festival de Cannes. Al mismo tiempo, comparo dichas consecuencias con las de Vigalondo por sus palabras. Mis palabras exactas fueron: 'A Lars Von Trier se le cayó el pelo por mucho menos'. Teniendo en cuenta que la noticia era bastante antigua, supuse que tampoco levantaría mucho polvo. Me equivoqué. Nacho Vigalondo leyó el tuit y lo comunicó en su cuenta, volviendo a aludir a mi falta de profesionalidad y diciendo que 'creo que se le debería haber caido el pelo'. En primer lugar, asegurar esto implica decir que el objeto al que va dirigido mi comentario es el propio Vigalondo. ¿Y si lo que realmente quise decir es que ni Vigalondo ni Von Trier debieron sufrir las consecuencias que sufrieron? Segundo, mi opinión sobre el sentido del humor de Vigalondo referente al tema de sus bromas sobre el holocausto todavía no ha sido difundida por nadie, pero ahi va.


HOLOCAUSTO VIGALONDO
Antes he insistido en que se lea un resumen de lo ocurrido. Ahora, vuelvo a insistir en otra cosa, en que se lea la explicación que el cineasta ofreció aquí. Ahora bien, en el extenso texto, se dicen cosas como:

'Detecto cierta tendencia a pensar que si eres popular, en mayor o menor grado, por leches tienes un plan maestro detrás de tu cuenta de Twitter,  estrategias meticulosas para lograr atraer la atención, para generar opinión favorable, esas cosas.'

Puede que sea lo más cierto de este escrito. Cualquier 'twittero' conoce las reacciones de sus seguidores y no seguidores, pero claro, eso lo sabe después de un determinado tiempo, cuando sabe cómo circula la información en esta clase de medios, y, claro, parafraseando un poco, cómo sabe si el público tiene cierta tendencia a pensar que, si eres popular, eres vulnerable.

' Mi experiencia me dice que, a menos que tu cuenta de Twitter esté gestionada por un becario o un robot, a medida que el tiempo avanza y tus mensajes se acumulan por miles, tu cuenta acaba siendo un retrato incontrolable de tu personalidad.'

Aquí, el error es suyo. Las redes sociales presentan un enorme cúmulo de problemas relacionados con la personalización digital. Volviendo a parafrasear, 'mi experiencia me dice que, a menos que quieras que tu cuenta acabe siendo un retrato incontrolable de tu personalidad, debes crear un personaje'. Con esto, aconsejo la lectura de 'La civilización del espectáculo', de Mario Vargas Llosa.
Adaptar tu personalidad a un medio digital implica que no existe un límite entre tu ego (todos lo tenemos) humano y tu ego informático. Ambos escriben y piensan igual, algo notable. Crearse en twitter un álter-ego es lo más aconsejable, asi sus comentarios no son tomados desde la perspectiva personal, sino como desde la de una caricatura que puede ser tan simpática como mezquina, pero, al fin y al cabo, una caricatura.
Lo siguiente que dice, es:

'¿Dónde quedan las estrategias cuando todo el mundo acaba descubriendo entre tweet y tweet tus momentos de furor, de desidia, de duda, de apatía?'

No hay estrategias, por haber hecho de tu cuenta de twitter un mero espejo de ti mismo. Sin embargo, esto plantea dos dudas. La primera es que pensar esto implica pensar que 'todo el mundo' puede descubrir si 'estás de coña' o no. Entonces, ¿por qué tanto revuelo mediático por las palabras de Von Trier?¿O las de Bisbal?. En fin, la segunda sería que, si el cineasta llegó a esta conclusión 'a través de la experiencia', ¿porqué no pensó en que lo siguiente podría malinterpretarse, o al menos, tornarse en algo mucho más grave que una simple broma?

'El pasado viernes noche, en circunstancias más festivas que otra cosa, comprobando que había alcanzado la cifra sonora de 50.000 followers, decidí twittear diferentes versiones de un mismo gag: Imaginemos que yo fuese un villano de opereta con un plan maléfico, consistente en acaparar followers con excusas falsas (una carrera como cineasta) y, cuando acumulase un número lo suficientemente alto, sembrar el caos con mensajes devastadores. La idea era twittear un puñado de esas revelaciones, pero sólo me quedé en dos... “El holocausto fue un montaje” y “La bala mágica que mató a Kennedy todavía no ha aterrizado'


Todo se resume como una inconsciencia. Ante todo, es una opinión.







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