Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

viernes, 22 de marzo de 2013

La perspectiva: la televisión emociona

Soy un gran seguidor de Conan O'Brien, y por eso quiero compartir esta historia que tanto me cautiva. Puede que sea una de las historias de agradecimiento y superación que más admiro y respeto (aunque las respeto y admiro todas). De todos es sabido que Conan O'Brien presenta una de las carreras más icónicas de la televisión estadounidense: guionista de Los Simpsons, etc...
Cuando le ofrecen dirigir y llevar su propio Late Night, O'Brien comienza con un programa soberbio, hilarante. Siempre me he identificado con su humor maduro, en ocasiones infantil y adorable, y en otras rotundo y magistral.
Me asombra que aquí, lanzase al estrellato al antes desconocido Jimmy Fallon:


Tras algunos años, cancelaron el show de Conan O'Brien, y Jimmy Fallon tomó su relevo. O'Brien pasó por una etapa durísima de su vida. Existe un documental espectacular sobre el momento en el que este embajador del humor inteligente estaba en su peor momento, y pasó por una etapa en la que comenzó a transgredir la norma del humor socarrón, buscando lo que de verdad quería para si mismo, y lo que quería para su público . Dicho documental se llama Conan O'Brien Can't Stop, y resulta revitalizante, más que nada, por el apoyo moral de una gran cantidad de celebridades que ven en Conan a un grandísimo profesional. Además, se le ve como realmente es: un ser humano con un talento sobrecogedor, y una actitud, ante todo, admirable.

Más tarde, llega el momento que hace que cualquiera que sienta esta historia en el alma derrame alguna lagrimilla. Conan O'Brien regresa a la televisión con su Late Night, Conan, que se emite en la TBS y decide pasarse por la casa que lo acogió durante tantos años, y saludar a su compañero Jimmy Fallon, que ahora trabaja como presentador de su propio show en dicha cadena, la NBC. Este momento guarda un maravilloso trasfondo con el que es fácil identificarse:

 Toda una historia de superación, personal, profesional y, ante todo, humana. Recordar a uno de los mejores cómicos del mundo siempre viene bien. A Conan O'Brien lo podéis disfrutar todas las semanas. Cuando se convierta en un clásico, se le podrá recordar.

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