Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

martes, 26 de febrero de 2013

Django mal encadenado


 ¿Qué le pasa a Django?

Cuesta, y mucho, hacer solvente un ejercicio cinematográfico de cerca de tres horas. Sin duda, el último trabajo de Quentin Tarantino, Django desencadenado, lo logra a ratos. El problema es que el cine tarantiniano presenta ese error garrafal de  no saber limitarse. No es consciente del hecho de que su a ratos (si, otra vez, esto funciona durante pequeños intervalos de tiempo) ingenioso guión está diseñado para ser sostenido por dos actores secundarios (los excelentes Christoph Waltz  y Leonardo DiCaprio). Los cerca de 25 minutos finales, donde ambos personajes ya han desaparecido, no pueden aguantar sobre los hombros de Jamie Foxx, un actor que aquí, sinceramente, no da la talla. Él no tiene la culpa; la tiene la superficialidad con la que se ha escrito su personaje. Porque en 2 horas de cinta, el espectador no acaba de ver en Django los rasgos infantiles que tan atractivos resultan en el dentista interpretado por Waltz, ni la enigmática, agresiva e impredecible presencia del terrateniente sureño al que da vida DiCaprio. Porque no da conversación. Porque es un protagonista con un tercio (o menos) del protagonismo de sus compañeros. O porque, volviendo a lo anterior, está mal escrito.


Obviando esta importante metedura de pata, hay que reconocer que a Django desencadenado le sobra metraje. A lo sumo, puede que meter tijera y cortar unos 45 minutos sea lo más apropiado. El final, el regreso a la casa grande, los dos sangrientos tiroteos que provocan indiferencia (según guste o no ver un tiroteo desmedido acompañado de un poco de rap, donde, claramente, pegaba una versión intrumental) y el sencillo felices para siempre no están en absoluto a la altura del ingenio que se desprende con la tensión existencial en las secuencias del interior de la casa (la charla sobre la frenología, la presentación del personaje de Samuel L.Jackson, etc..). Esto no es Tarantino. Porque el cine de Tarantino es plano, superficial, algo vacío e insustancial, pero no tanto. Django... se deja ver y oír, pero no recordaré frases ni referencias de ella, como si lo hago de Reservoir Dogs o Malditos Bastardos.

Nota personal:

La pistolita de Waltz, una Derringer del calibre 22., se inventó después de la guerra. Teniendo en cuenta que la cinta transcurre 2 años antes, hay gente que lo podría ver como un error, y más al tratarse de un modelo niquelado. ¿Por qué? Si en El álamo John Wayne podría haber empuñado un AK-47 sin problemas...

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