Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

lunes, 1 de octubre de 2012

Controlando la profundidad

Todo seguidor del descontrol moral del grandilocuente Dexter, personaje atemporal, de caracter sosegado y fría amabilidad, estaba esperando la madrugada del 30 de Septiembre para poder sentir la fría brisa del Miami nocturno, y apreciar la elegancia con la que Michael C. Hall ejecuta toda su incesante rabia sobre los cuerpos de los deshechos de la sociedad.
Tras casi dos temporadas haciendo malabares con nuevas emociones para este asesino en serie, por fin se ha aplicado la carga de oscuridad necesaria para que las punzantes líneas de Jeff Lindsay (autor de la serie de novelas en las que se basa la serie) se conviertan en un interesantísimo lienzo sobre el que perfilar lo que todavía no se ha esbozado sobre Dexter Morgan. La obra de Lindsay, bella, oscura, algo descompuesta por momentos, pero en conjunto, apasionante, encuentra su idealización en 3 temporadas que han sido claves para que esta serie tenga la reputación que se merece. En este caso, la segunda temporada, obra maestra del tratado narrativo y de la representación del caos (y que a su vez, mama de las relaciones personales que se plasman en 'Querido Dexter', la segunda novela de Lindsay) es la única que se podría tachar de insuperable, pese a que sus temporadas 'vecinas' (1ª y 3ª) aporten un peso argumental casi tan característico como el de ese intermedio en la maduración del personalismo de Dexter. Hablando del análisis posterior al que el personaje de Michael C. Hall se ha visto sometido, uno se podría encontrar con la falta de creatividad que las anteriores temporadas habían estado desprendiendo a chorros. Puede que la 4ª Temporada, ágil ensayo sobre la tensión televisiva, supere a la 5ª, espléndida dentro de sus círculos argumentales secundarios, y a la 6ª, que únicamente, se valía de su estética de vanguardia para desarrollar su comercial historia. Sin embargo, con el inicio de la 7ª, la serie ha alcanzado un nivel de genialidad tal que desborda su primer capítulo. Vuelve a trabajar con los característico parones de tensión que la definían en sus impresionantes inicios, y lo hace con la frescura de la profundidad con la que se siguen tratando las diferentes facetas emocionales de Dexter Morgan. Debra, hermanastra del asesino, embadurnada en  un maquillajeque afronta las lágrimas a duras penas, cuya mente atraviesa momentos cruelmente complejos,  y cuya experiencia le es innecesaria para enfrentarse a una vida de engaños, donde el juicio al que somete a su hermano, es todo menos agradable, tanto para él, como para el espectador. Es el punto de sadismo que se aplica sobre un personaje donde no faltan los mátices, donde reside la humanidad que cada ser oculta por miedo a que no le represente como un aunténtico ser humano. Pero la gran noticia es que sí, Dexter ha vuelto, y no uno cualquiera. Ha vuelto aquel que se fue tras la 4ª Temporada para darle más peso argumental a sus tímidos compañeros de reparto.

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