Diario de un crítico

Blog personal del crítico de cine Simón Cano Le Tiec.

jueves, 11 de enero de 2018

El trabajo mató a papá

Trágatelo

Miró la oscuridad del sol cubierto por una polvareda hueca y veloz, que dibujaba estrías en el corazón del cielo. Un pájaro cantor volaba sobre las hazadas agitándose y los sombreros, resecos, tambalearse al ritmo del viento. Tomó una serpiente del suelo, y desmenuzó con sus garras toda la vida que llegó a tener aquel reptil. Sudaron entre si alrededor del aire, y llovieron los lomos del coralillo, hasta que su piel, acaramelada y descompuesta, acabó yaciendo sobre la tierra y el hombre.
Tuvo que retirarse el sombrero y palpar su corona. Cegado, esperó a que el sudor resbalase desde los ojos hasta el mentón para poder apreciar algo. Le dió un codazo al que tenía al lado, que también dejó de trabajar, y le mostró el pellejo que había sobre él.
-¿Tú que dices?¿Cascabel o coralillo? No quiero condicionarte, pero...a mi me parece de una cascabel muy claramente.
Su compañero gruñó, apagado, y continuó trabajando.
-¿En serio? ¿Así te vas a comportar?
El otro hizo una señal con la mano, y él entrecerró los ojos.
-Muy maduro por tu parte.
-Oye, para ya.
Sudó aún más, y y empezó a acumularse líquido en torno a los ojos. Se le envidriaron, y el compañero sonrió.
-¿Estás llorando?
-¿Qué? No.
-Venga, por Dios, mírate. Estás llorando.
-Yo no estoy llorando.
Ensombrecida por la mala caída del sol, su piel comenzó a crisparse, y a segmentarse en lagunas de carne rodeadas de sangre. Temblaron sus meniscos, y las rodillas cedieron hasta romperse contra el suelo y allí hallar reposo. Silenciado por el dolor, dejó caer un trozo de su lengua, que navegó sobre la tierra hasta frenarse contra una roca. Su compañero le había dado la vuelta, y contempló el frío del rostro al conocer a la muerte.


Caminó por el enladrillado que asomaba por la ladera. Cuando se equilibró totalmente. Agarró un pedazo de hierbajo, y de un soplo lo pulverizó sobre la tierra.
-Papá ha muerto, ve a vestirte.
Pataleó sobre el jardín hasta colocarse boca arriba, y desde allí, siguió arrancando hierbajos.
-Hazle caso a mamá, por favor.
Otra mujer apareció, y se inclinó suavemente hacia la oreja de su hermana.
-¿Ha aprendido a hablar ya?
-No.
-¿No?
-No. Algo dice, pero no.
-Pues creo que ya debe haber una palabra que si que conoce bien. Por lo menos ahora.
La madre se rascó el pecho, y miró disidente a su hermana, para luego observar al niño retorciendo la hierba. Con uno de los trozos, arrancó un gusano que luegó aplastó sin percibir. Palmeó sus manos contra el suelo, y se deshizo de la pasta marrón que las recubría. Un fragmento del insecto se descompuso sobre su pulgar, contoneándose hasta que el niño comenzó a llorar sobre él, y se despegó. Gimió sonoramente, buscando a la madre a su alrededor, ubicando su silueta donde había ignorado la voz.
-Mamá.
Ella se cruzó de brazos, y dejó de mirar el andar de su hermana hacia la cocina.
-Ve a vestirte.
El chico pasó a su lado besándole el brazo. Había agarrado la falda de la madre, e incrustó en ella pedazos de tierra húmeda y carnosa. Se sacudió el lodo mohoso de la ropa, y con ello al niño, que gateó por las escaleras hasta perderse de vista.
Noreen salió al jardín hasta la dispersa sombra de barro que había removido su hijo. El sol se bifurcó en torno a los canalones del tejado, y el brillo de una figura se sostuvo entre el lodazal. Ahondó en aquel caos terreno hundiendo su mano bajo el mancillo, y extrajo una alianza de plata recubierta por los hierbajos. Raspó su superficie con las uñas hasta acicalarlo, y se lo guardó en el bolsillo, mientras la otra mano continuaba recorriendo la superficie del lodazal. Acarició un pedazo de carne húmeda, y para cuando quiso volver a tocarlo, algo lo arrastró hacia el fondo, y la mitad del gusano volvió a desaparecer.

jueves, 4 de enero de 2018

Número 5

La historia sigue a una actriz que sirve para grabar anuncios de perfume. Va de compras por la calle y encuentra un poster suyo anunciando una marca de perfume: Lovelair.
Se mira en el escaparate donde aparece el poster, y se va a acercando poco a poco. Cada vez que se acerca está menos feliz, hasta que ve su rostro y se fija en que en el poster hay un vacio. Se toca la cara y percibe un grano, que no aparece en el poster. Histérica, va a las oficinas de producción, donde habla con el realizador del anuncio.
-¿Quién decidió quitarme ese grano?¿Acaso os molesta, cerdos imperialistas? Ese grano no es la mancha del comunismo ¿vale? Que soy una profesional.
-¿Qué grano, Shelfy?
-Este grano (se señala la cara).
-Joder...espera...
-¿Qué?
-Ese grano no estaba en la sesión de fotos.
-¿Qué insinuas?
-Que te ha salido en las últimas semanas.
(Ella se mira en un espejo que hay cerca y se roza la piel)

Más tarde, el realizador recibe una llamada. Escena doble pantalla. Ella está de espaldas mirándose en el espejo, pero no se le llega a ver la cara.
-¿Hola?
-Shelf, ¿qué pasa?
-Mira, ¿sabes qué? Al final no fui al médico. Me quedé en casa y lo arreglé por mi cuenta.

Se aprecia que la muchacha se ha cortado un trozo de piel de la cara para retirar el grano.
-¿Qué hiciste qué?
-Si, me lo he quitado de la cara. Paso de intervenciones quirúgicas innecesarias. La vida está para vivirla, no para pasarla en una mesa de operaciones.
-¿Te lo has arrancado?
-Cortado, más bien. Iba de regalo con un sugerente trozo de mi cara.
-Dios mio.
-Mañana a qué hora trabajo? Es para saber a que hora ir a lucir este precioso perfil al curro.
Se mira en el espejo y besa, como si amase su figura.
Cuelga el realizador.

A la mañana siguiente, ella llega con la herida destapada. El realizador la mira y le dice:
-¿No se te irá a infectar?
-No.
-Bueno, está bien, vamos.
Se van al plató. Ella aplaude feliz.


A lo lejos, una modelo más joven observa, mientras junto a él hay un hombre midiendo a más mujeres la cintura. Le habla a él, mirando a Shelfy, ilusionada.
-Dios ¿ves esa gente? Confian tanto en su modelo que son capaces de seguir trabajando con ella aunque se cargue su cara. Eso es amor por el trabajo, auténtica pasión y humanidad plena.
-Si, vale, esto, puedes subirte.
Ella se sube a una balanza y la balanza marca: 45,2.
El hombre la mira seriamente. Ella se encoge de hombros y dice:
-Vaya, parece que he comido demasiada ensalada.
-Largo de aqui.

Todavía más lejos, Shelf se viste con una túnica negra y un sombrero de universitario.
Se sienta frente a una laguna de croma, y mira hacia abajo. Después mira a cámara intensamente.
-¿Qué te pareció, Frankie?
-Muy bien.
-¿Lo repetimos?
-Creo que con esa está bien.
-Antes repetías las tomas.
El director se gira hacia ella.
-No es un buen momento.
-¿Qué pasa Franki?
-Estoy...algo desconcentrado. Mi mujer me ha dejado, tal vez por el trabajo.
-Oh.
-Y ahora no me sale ninguna de las dos cosas.
-Bueno, bueno, no te rayes. Todo se solucionará.
-Mentira. Ella me quería. Yo también, porque la dejaría. Joder. Maldita sea.
-A veces, aunque tu digas eso, a lo mejor es que encubrías el querer dejarla de verdad.
-...
-Bueno, cambiando de tema ¿has visto el video ese de los animalitos en un (columpio giratorio) y que salen disparados contra varias cosas y mueren de distintas formas?
-Eso parece un video de Happy Tree Friends.
-¿Qué? ¿Qué es eso?
-Un canal donde les suele pasar a los animalitos.
-¿De diversos colores?
-Sobre todo de diversos colores.
-Vaya. Que pena ¿no?
-Son dibujos animados; pena dan los dibujantes. Pero no creo que su sueldo lo haga.
-No sabía que fueras tan cínico, Frankito.
-Lo soy pero no me parece nada de lo que estar orgulloso.
(Se ve que se está sirviendo un café)
-Lo tomo solo, como la vida, la muerte, (sorbe) y yo.
-Que intenso eres.
-Lo se. Deberíamos follar.
-¿Otra vez?
-Si, es cierto, 48 veces en un día es suficiente. Perdona por presionarte.
-¿Sigues pensando que tu mujer te dejó por el trabajo?
-Absolutamente.

Más tarde, el director, mientras toma café, se acerca a otro realizador del estudio.
-¿Tu te tiras a tus modelos?
-¿Qué? Son actrices.
-Bueno ¿te las tiras?
-Claro.
-¿Estás casado?
-Jamás haría eso estando casado.
-¿Te has divorciado hace poco?
-Que no estoy casado. No me he casado nunca. No como tú ¿cuántos matrimonios van ya?
-Unos cuantos.
-Unos cuantos no ¿cuántos exactamente?
-Yo que se.
-¿Y qué tal estás ahora?
-Bueno, ¿recuerdas lo que pasó en Halloween? ¿El año pasado?

FLASBACK
El director se encuentra grabando una sesión en la calle, con una actriz vestida de gata.
Suena de fondo una versión instrumental de 'Pieces' de Sum 41 en el video. Él parece muy apasionado con su trabajo. Ella también. Terminan el anuncio, se besan fuera de cámara y se van a casa.
Cuando están en la habitación, y él se va a quitar la camisa, se detiene.
-¿Esto está bien?
-¿El qué?
-Vivir...para hacer daño a los demás.
-Bueno, tal vez no.
-¿Tal vez no?
-No comprendo a qué viene todo esto.
El otro vuelve a abotonarse la camisa.
-Hay momentos en los que no querría vivir estos momentos.
-Bienvenido al mundo real, cariño.
-¿Con cuántos directores te has acostado?
-Con muchos.
-¿Una cifra?
-Demasiados.
-Eso no es una cifra.
-Aprende a contar. Demasiados son demasiados como para ser contados.


Ecuaciones de heteros

La curiosidad mató al gato


Aquí es dónde se conoce la gente. Aquí se adueñan de algo; de ti, de mi, de todos. Pertenecemos a una especie de comité empresarial de devaluación humana. Acabo de leer en Instagram:
-Las comparaciones que surgen a través de la interacción digital (constatada a través de fotografías ajenas, etcetera) forman un alijo emocional del que dispones para empezar a cabrearte. Contigo mismo. Por no parecerte en nada a la última foto de Kim Kardashian, Chris Hemsworth...podrías parecerte a Ewan Mcgregor en Trainspotting. Pero parecerías tan delgado que probablemente te dirían algo.
De hecho, yo todavía recuerdo cuando me tenía que tragar cosas como raquítico o esquelético hace algunos añitos. Digo 'me tenía que tragar' porque no hay una respuesta muy clara a esto. Si la novia de tu mejor amigo te dice que estás delgado, estás delgado y te tienes que callar. A ti no se te ocurre decirle estás gorda o estás delgada, tal vez porque el cómputo social de tu persona te sugiere que de poco o nada sirve referir a la forma física de dicha persona para efectuar una conversación. Qué tal el día, por ejemplo, puede ser una buena manera de empezar. Claro que esa persona, seguramente, no sea capaz de enjuiciar sus experiencias del día a día con mucha positividad, porque habitamos en una sociedad capitalizada para la que todo está mal y todo está bien al mismo tiempo; mientras no entres a desequilibrar su fragilidad existencial no tienes nada de que preocuparte. Sus problemas son sus problemas, a nadie le interesa tu interpretación de la problemática conyugal de nadie; mántente al margen. Sálvate de tener que juzgar.
Sin embargo, nadie te salva de pensar.
Ejemplifico:
A y B están saliendo.
A y B puede que sean felices en alguna realidad distanciada de la meramente física. Tal vez en una situación de equidistancia, donde cada uno posee sus reglas y su individualidad.
Sin embargo, B tiene un amigo, C.
B sólo recurre a C cuando necesita evadirse de A y del resto del alfabeto.
C se cuestiona si B es realmente feliz.
B sólo puede reflejar la problemática de su vida, y C no puede decir lo que piensa porque B ya lo está pensando: tiene que dejar a A.
¿Es A la solución y el problema al mismo tiempo?
Algo así. El axioma de la situación consiste en que si B necesita la terapia conyugal de C es que admite que hay un problema, tal vez con la forma de ser de B, tal vez con algunas características interpersonales de B que A no ha alcanzado nunca a entender.
En resumidas cuentas, se ha creado un triángulo de dependencia emocional con C.
La relación de B con A y con C podría resumirse como meramente transaccional, siendo distintos los productos de dicha transacción, pero obtiene más o menos el mismo tipo de placer.
Hasta ahí encontramos una relación amorosa entre A y B, y C es una amistad tal vez poco valorada, prostituida en favor de los dilemas de B, que no es capaz de resolver las cosas por si mismo.
De manera que C podría representar un problema.
¿Por qué? Porque C representa todo lo que A no sabe de B.

Ahora hablamos de desconocimiento y de estereotipos con base factual, y quiero entrar a hablar de la curiosidad, que mueve el mundo desde sus inicios y ruinas más imponentes. Hace relativamente poco, entrevisté a un chaval que afirmó haber sido víctima de abusos sexuales en su juventud, y habló de su sexualidad desde un punto de vista liberal, abierto y sin restricciones. No obstante, aseguraba que no puedes empezar tus andaduras en esto del sexo sin antes meterte en internet y curiosear con la pornografía hasta encontrar lo que a ti te gusta.
¿No implica esto que al final te quedas con lo que te gusta y obvias todo aquello que crees que no te gusta?
En fin, aquí, en este cimiento de la relatividad humana empiezan las comparaciones inevitables de cuerpos esculpidos en gimnasios, tanto femeninos como masculinos, las reacciones fisiológicas durante el acto sexual, los gemidos, las interpretaciones de cada gesto, la comodidad, incomodidad de cada momento, el tamaño del miembro viril, los senos, los culos...por rayarte puedes incluso rayarte por que tu casa no esté tan bien amueblada como los sitios en los que ruedan esta clase de películas.
De ahí a que la mitad de estudios sociológicos y foros de distintas religiones digan que ver porno te hace infeliz. Si, bueno, ver porno te puede hacer infeliz de la misma manera en que abres el periódico una mañana y ves que han matado a alguien otra vez. No hay mucho que puedas hacer más allá de cerrar el diario y pasar a otra cosa, ¿o si?¿Podrías proponerte el debate de que en realidad tu estás ahí sentado delante del móvil en el mismo mundo que gente que no puede contener sus emociones y explotan a través del asesinato? Tu vida no está tan mal, al fin y al cabo. Y hablamos de asesinatos; podríamos hablar de crímenes rituales o desmembramientos realizados por esquizofrénicos, que en el fondo no son más que enfermos, a los cuales se supone que deberíamos perdonar por sufrir tal enfermedad, pero en realidad nosotros no ofrecemos ningún perdón porque seguimos con nuestras vidas esperando a que, en ningún momento, algo así nos ocurra.
Sin embargo, no te obsesionas con lo puñeteramente triste de tener que despertarte leyendo que un grupo de fascitas amenaza con quemar una carroza de travestis. No. Prefieres levantarte pensando en tus problemas de mierda, que en realidad son los problemas que tiene toda la gente que es incapaz de ocuparse la mente con algo lo suficientemente lúdico como para sentir que están haciendo un bien personal y común al mismo puto tiempo.
De ahí a que las relaciones humanas siempre encuentren alguna problemática conyugal, y tengan que arrojarla a la primera persona que tienen a mano.
Da igual que B no soporte a A porque ninguno de los dos van a querer admitirlo nunca.
Da igual todo lo que B le haya dicho a C sobre A porque eso no representa nada.
Da igual que B sea un grano de pus humano que expulse bilis sobre todo lo que toca.
Da igual que B se tire todo el día en Xvideos buscando un video de C por el motivo que sea.
Da igual porque al final el problema es de C.
C tiene que desaparecer.
C sabe demasiado. C no resiente nada. C no es un ser humano como A y como B, que quieren tener hijos para perpetuar el ideal de humanidad adscrita a los viejos cánones de sólo me importan mis problemas. Así nos va.
Da igual cómo podamos ver nuestra vida a través de los años, sin arrepentirnos absolutamente de nada, de incluso alegrarnos de haber dejado atrás los dilemas que antes nos proponían con la violencia de género, la violencia homófoba, la violencia racista...y la violencia al fin y al cabo. Da absolutamente igual.

Estamos en 2018 y en Twitter todavía puedes leer que los gays sólo montamos orgías, que nuestros trabajos artísticos sólo tienen que ver con el sexo, que los transexuales son gente enferma con algún tipo de esquizofrenia...en fin, y yo me tengo que levantar cada mañana y hacer el saludo al sol como si no quisiera que ese pedazo de bola caliente nos arrasase a todos. Tengo que poner una sonrisa en mi cara porque si, porque todos tienen sus problemas y los arrastran a donde sea; hacia sus amistades, hacia sus trabajos, etc...hasta que al final se excusan con el estrés y con la ansiedad. Algunos palian esas sensaciones con alcohol, paracetamol, marihuana o lo que sea y al final la gente se queda con el tema de que eres drogodependiente, cuando en realidad eres dependiente de ti mismo y sólo velas por tu propio futuro, porque el anarcoindividualismo es lo que se ha fomentado a base de decirle a la gente que nunca será feliz. Y la gente se lo dice a si misma comparándose con famosos, viendo telemaratones de sus shows favoritos, adulando estilos de vida superficiales basados en conceptos de comercialización absoluta.
De nada sirve llamar a la rebelión.


miércoles, 3 de enero de 2018

Vístete para la ocasión

Recuerdos de La Nogalera

Damos unos pasos más, y de repente, estamos eligiendo calcetines.
-Rojos.
-Azules.
Yo me fijo en los probadores que hay a la derecha. Cuelga del marco de la puerta una red de camuflaje rota y deshilachada.
Por ahora, la tienda me cobija y me abstrae. Las paredes negras absorben la vida del lugar. Los sonidos se pierden en la inmensidad. Estar solo ahí dentro conlleva adaptarte al olor del cuero sintético, y a no distinguir a las personas.
Cuando hemos terminado, me encamino a los probadores del barracón militar.
Richard me da un golpecito.
-Es arriba.
Y me sonríe.
Subimos la escalera, y las paredes se tiñen de terciopelo rojo. De vallas metálicas cuelgan arneses de cuero y fustas. Cascos de obrero y mascarillas de gas observan desde el suelo, como cabezas decapitadas en disposición cartel mexicano.
Mi jefe se gira hacia Richard.
-Os ha quedado muy bonita la planta.
-Si, llamamos a quien nos dijo Roberto.
-Oh, a mi también me montó el sling y eso.
-Si, bueno...es un poco caro...tu me entiendes ¿no?
Mi jefe le entiende perfectamente.
Subimos la escalera, y las paredes se retuercen hasta crear un rincón apagado. Subimos la escalera, torciéndonos hasta desaparecer en la altura.
Los muros yacen entrelazados tras lineales metálicos, de los que cuelgan arneses de cuero y extensas fustas negras.
Richard se coloca a mi derecha.
-Bueno, ya hemos visto lo que va por fuera...ahora veamos lo que va por dentro ¿no?
La sección de textil, básicamente toda la planta inferior, apestaba a telón de plástico y a ropa sintética de mercadillo, asi que subimos. Manoseamos las vitrinas y tocamos todo lo que podemos tocar.
Los cock-rings reposan ordenados por diámetros. Por materiales. Golpeamos los cristales con el dedo esperando a que algo responda a nuestras preguntas.
El estilo de vida heterosexual, según los veterinarios, es una búsqueda existencial que los gays intentamos imitar, lamentablemente.
Queremos casarnos
Adoptar. Tener hijos.
Monogamia.
Pero lo de comprar un anillo de compromiso.
Nunca había sido tan fácil.
-Ese es de cuero.
Está tan concentrado que ni me oye.
-Hay uno con diamantes.
Brillan, en efecto. Esa zona sólo se puede ver pegando el ojo a la piel debajo del obligo, y al escroto.
Y ahora duchas anales y lavativas.
La ducha anal vibradora es la más grande, cara y encima electrónica. Es la única cosa de ellos que rompe el lema de mezclar pilas y duchas. De aspecto niquelado, ondulado, una especie de tornado metálico a escala.
-La gente se mete tornados.
-La gente se mete de todo.
Mi jefe sostiene un consolador que recrea los 21 centímetros de un actor porno.
-Esto es muy grande.
La ventosa en la base del dildo, para pegarla a la pared, es la culpa de que se rompan tantos muros por accidente.

-¿En qué local de la nogalera podría comerme yo una nuez?¿Eh?

La araña, esta no es mi tierra.

Hola a todas/os. Ha terminado ya el 2017 con todas las malas noticias que hay y yo sigo subiendo desnudos a instagram. Nada ha cambiado realmente; el público exige satisfacción y lo que tiene fuera son guerras personales y atemporales que nunca acabarán.
Os dejo con mi primer 'guión' en términos de mundanidad literaria.
Besos <3
PD: Va sobre el suicidio.


domingo, 31 de diciembre de 2017

Les dijeron que se fueran

Hola a todas/os, me ha dado por reutilizar una antigua herramienta llamada Slideshare, que antes usaba más y tal. Os dejo con uno de los guiones que escribí durante mi época en Filología. No es un guión al uso, sino tal vez un relato telegráfico, existencial, pesimista, como a mi me gusta. Espero que os guste también a vosotros. Un beso <3



Caos caos

En el callejón hay chaperos

En el callejón hay dos chaperos apostados con las rodillas dobladas y los pies apoyados sobre el enladrillado. Uno de ellos es Diego, a quién conozco de hace ya un par de semanas. Se me acerca, me pide un cigarrillo. Me acerco yo a él, le pido otro. Nuestra relación es tan transaccional como la que ejerce con los viejos comatosos que se le acercan como muertos vivientes. No me hace falta susurrarle nada, ni pasarle un billete de cincuenta sin que nadie se dé cuenta, ni fingir falso interés general por su vida cuando en realidad lo que quiero es follármelo. Nada de eso. Nos sonreímos de vez en cuando, mostrándonos cómplices de un pensamiento irrealizable, porque no encajaríamos ni con cola. Es guapo; su tez inocentona y sus rasgos latinos ofrecen un despliegue sensacional adscrito a los primeros amores, más basados en un calor humano que todavía no se torna angustioso por representar una aparente novedad: el mercado de la carne.
A su lado, sin embargo, está él. Josema, al que llevaba meses sin ver. Ha perdido unos cuantos kilos, y eso que lleva sin aparecer por la piscina bastante tiempo. Más del que cualquier persona podría pasar sin desatender su cuerpo de alguna manera. No en vano, se trata de un deporte donde se encuentra la equidistancia del pensamiento en relación al trabajo corporal. En tu vida de estudiante, eres capaz de ceñirte a los designios de la mente, que no es más que un instrumento burocrático empleado por tus profesores para inyectarte información en desuso. De alguna manera, has acabado convertido en un binomio de atleta imposibilitado para ejercer de atleta, y de estudiante imposibilitado para el estudio. Nada lleva a ningún sitio, pensará Josema, y tal vez por eso, ahora se dedique a la prostitución.
El problema surge en mi cabeza cuando mi vena jurídica me observa desde el quinto coño, llamándome de nuevo a las puertas de la carrera de derecho, gritándome Haz algo. Y eso hago.
Voy a Fuengirola, con mi mejor amigo, que en realidad ha establecido una relación a tres bandas conmigo y con la droga, y tarde o temprano ambos nos daremos cuenta de que recurrimos al fumeque para soportarnos mutuamente. Porque se me hace cada vez más complicado escuchar cómo echa pestes de su novia de dos años, a la que supuestamente quiere tanto, mientras pone su música favorita a todo volumen, insultando a todos los conductores que hay a su alrededor.
La música es de un rapero negro que hace unos años apenas brillaba para mi, y hoy día sigue sin hacerlo porque al fin y al cabo la mitad de raps van de lo mismo; de gente con talento viviendo en las calles a merced del crimen, con el compendio de emociones humanas generales alrededor. El que sobrevive, habrá obtenido los conocimientos necesarios para establecerse un ideal de superación en la cabeza, tal vez en relación a si mismo, tal vez buscando fama, tal vez por algún resquicio de culpabilidad por haber acabado donde está y no bajo tierra como muchos de sus amigos. Es lo que se llama el remordimiento del superviviente.
Por otro lado, mi mejor amigo me cuenta que su novia sigue sin aprobar su adicción a la droga. Me dan ganas de saltar y decirle que qué coño se esperaba; a nadie le parece bien que seas adicto a nada. Porque a fin de cuentas eso significa que le estás quitando importancia a otras cosas de tu vida, o que no le estás dando demasiada a otras. También depende del nivel de pasión y amor con el que uno se introduzca en determinados elementos de su vida diaria. Yo, por ejemplo, para soportar a este tipo, podría darle una paliza semanal y a lo mejor me quedaría más tranquilo, pero tengo que tragar y tragar su miseria, de la que él mismo se ve incapacitado para superar. Me dan ganas de decirle que podría dejar a su novia y buscarse a otra: hay miles de chicas en instagram que suben fotos de sus cuerpos parcialmente desnudos día tras día, cubriendo su genitalia con rebosantes cogollos de marihuana. Me dan ganas de decirle: busca a una de esas chicas y ve a por ella, pero entonces pienso que ese comportamiento denotaría una agresividad social, una asertividad más egoísta que la propia necesidad de masturbarse. Porque él ya tiene una novia, no creo que necesite otra; lo que creo, no obstante, es que necesita poner sus hemisferios norte y sur en acuerdo mutuo.
Hemos recogido a un amigo suyo del que también echa pestes constantemente, pero eso no imposibilita su amistad. Es decir, su amigo no sabe lo que él piensa de él realmente. Yo me pierdo en el desdoblamiento de comportamientos; no entiendo el porqué de esa necesidad de entremezclar ideas con respecto a una persona y actuar en consecuencia.
Mi mejor amigo cree que ejerce una personalidad madura y sin fisuras al tratar a las personas con cierta condescendencia imperceptible. Es decir, puede elaborar juicios personales que decide o no sacar a la luz ante una u otra persona. En este caso, en el de su amigo, todo gira alrededor de la adicción a la droga. Le parece que está drogándose demasiado, que está dejando de lado otras cosas más importantes de la vida, como son los estudios.
Este amigo suyo proviene de una familia de gran poder adquisitivo. Puede decirse que se toma su carrera en Finanzas con calma, pero por ahora no ha repetido ningún curso, aprueba por la mínima, etc...se las arregla para seguir adelante, tal y cómo la definición de chico del aprobado por los pelos indica.

El chico viene de una familia de juristas; su madre es jueza, su padre abogado, y sus abuelos están muertos, pero al parecer ejercieron la profesión de fiscales en algún lugar de oriente próximo, de donde tuvieron que emigrar en algún momento de sus vidas. No se sabe porqué. A mi mejor amigo le parece más interesante contarme con desidia lo que el chico puede comprarse con el dinero que tiene, en vez de contarme el lado humano de la historia.
Asi que estamos los tres en el coche, hablándonos con desinterés, esperando a encontrarnos con el camello, para después fumar un poco, relajarnos y empezar a soportarnos durante tres cuartos de hora, para después darnos cuenta de todo lo que nos odiamos por los distintos motivos que tengamos.
Recuerdo a mi antiguo compañero de natación, que ahora se trabaja las calles de la ciudad ofreciendo felaciones y sexo anal allá donde puede. Y también me invade la necesidad de discutir con ellos la posibilidad de hablar con sus padres, o con la policía. No en vano, la prostitución sigue siendo ilegal en este país. De todas formas, mis ganas de exprimir el tema no van limitadas a este designio constitucional; hay mucho debate alrededor de la capacidad de cada uno para utilizar su cuerpo como se le antoje. No quiero entrar ahí todavía. Prefiero limitarme a decir que el chico es menor de edad.
El amigo de mi mejor amigo me dice que no me meta, que cada uno soluciona sus cosas.
Mi mejor amigo está de acuerdo con él.
Yo, sin embargo, no puedo evitar pensar que en la página web del cuerpo nacional de policía me obliga constantemente a dar parte de actividades ilegales que hayan acabado en mi conocimiento. El caso es que ahora vamos a por droga, y eso también lo es. Asi que el debate se establece en la jurisdicción del espacio personal, en la invasión de la intimidad ajena al ejercer esta especie de periodismo callejero. No me parece bien que se prostituya; nadie debería prostituirse. ¿Quieres una explicación? Okey.
Aqui la tienes: la prostitución es, según todo el mundo, según canciones, según abuelos establecidos de por vida en jeriatricos abandonados, la profesión más antigua del mundo. Es decir, que el sexo es tan antiguo como la profesión que lo utiliza. Es decir, que de haber existido cámaras de vídeo hace tres mil años, la pornografía se habría establecido como el tercero o cuarto más antiguo. Tal vez la recolección de alimentos, la ganadería...todo eso podría haber quedado en segundo plano. ¿Cuánto tardaron en llegar las primeras cintas pornográficas tras la invención de la cámara de vídeo?¿Cuánto tardaron en fotografiar desnuda a la gente después de inventar la cámara de fotos? Muy poco. Fue tan rápido que daba miedo pensar en la capacidad del ser humano para ser tan poco vergonzoso, tan poco católico y recatado. Entonces, hablamos del sexo como un voluntariado, como una expresión de amor o pasión pasajeros, como algo donde cada uno interpreta una visión del placer. El debate surge con el tema de si en el sexo hay amor o no, y cosas por el estilo.
Sin embargo, la profesión no existe si no hay demanda, y siempre hay demanda de sexo. Todo el mundo quiere follar, meter su polla en algún sitio, que le metan algo en algún sitio, que le hagan algo que él mismo no se puede hacer, y todo bajo un precio pactado y una transacción felizmente casada, a expuertas de otras relaciones existentes con terceros, enfermedades venéreas, legislaciones gubernamentales. Esto último es lo más cuestionable por todo el mundo; la ley está para romperse, y como la ley es algo bidireccional, y la justicia un arma de doble filo, a todo el mundo se la sopla estar cometiendo un delito ahora o después. El caso, es que la ley lo prohíbe. Es entonces cuando el lado perverso de cada uno empieza a plantearse que leyes puede romper, y cuáles no se atreve todavía a quebrar.
Sin embargo, yo creo que la auténtica ley inquebrantable es la de la colectividad y el comunio social. Nos a ayudamos entre nosotros, no nos damos por culo mutuamente.
Hay una canción de Jonhny Cash que dice let him filthy still. La canción es The man that comes around, una especie de escisión de su psique redirigida a hablar de la muerte como un dios arbitrario que actúa sin causalidad en relación a las acciones de cada uno. Nadie es nadie para impedir nada, supuestamente. Yo debería limitarme a mi existencia, imposibilitada en su extensión total debido a la nostalgia y la melancolía con la que uno se introduce en la drogadicción. De todas formas, ¿por qué la gente se droga?¿por qué la gente comete crímenes?¿por qué podemos seguir caminando por las calles con la seguridad de que nada nos pasará, cuando no sabemos qué es lo que hay en las mentes ajenas? Cuando todos actúan según su propio anarcoindividualismo, concedido a base de distintas experiencias vitales, se rompe la definición de Comunidad.
El concepto, ya de por si pretendidamente utópico, se reduce a crearnos una personalidad obsoleta y que entrará en desfase al terminar nuestra vida. En este mundo estás parcialmente solo; todo lo solo que tu quieras estar realmente. Si un día estás deprimido, saca fuerzas para salir a la calle, salir de fiesta, y acostarte con alguien. Si eres mínimamente guapo lo conseguirás; incluso si eres feo puedes llevarte una sorpresa. Lo bueno del sexo y de que sea un voluntariado es que hay momentos en los que tu propia esperanza de encontrar lo que buscas se desvanece y eres capaz de hallar conformismo donde nunca pensaste encontrarlo.

Asi que todos los debates existenciales, todas las preguntas que el mundo te anima a hacerte a medida que te vas introduciendo en su red de conspiraciones gubernamentales, en su telaraña de enfermedades vitales y psíquicas que se te ofrecen, no valen nada. Todas esas preguntas morirán contigo algún día, y si no puedes soportar el peso de ese fin que tanto encumbran las religiones como un nuevo inicio, lo mejor es que te suicides, si posees la valentía para hacerlo, y no eres tan cobarde como para hacerle pasar por eso a alguien que tendrá que salvarte para no tener traumas el resto de su vida. Aunque no quiera. Aunque esté de acuerdo con tus razones y tus motivos.
Por eso, el amor debe prevalecer. Querernos en vez de odiarnos. Toma utopía.
Todos deberíamos poder follar con todos. Sin transacciones legales. Sólo con el consentimiento, que aquí es la clave.
El consentimiento ofrece la respuesta a todos los que necesitan aprobación constante, y el consentimiento lo tienes en todas partes. Mandas un mail; se te consiente que lo mandes y que la otra persona lo lea, aunque le hayas dicho 'Muérete'. Te miran lascivamente en la calle, si no le dices nada, estás consintiendo esa mirada. Y esa persona seguirá mirándote, y mirando a otras personas. ¿Te molesta que te mire? Pues ve y díselo. Consiéntete esa capacidad de actuar con voluntad y con razón. No te enfades si luego van y te meten en la cárcel por meterle una patada en la boca, pero ahí lo tienes.
Tienes consentimiento en apps de citas, chats, bares, bancos, tiendas, parques...todo depende de cuanto estés dispuesto a fingir que este mundo te gusta.
A mi me gusta. Me encanta. Me da por culo constantemente, cada vez que leo un nuevo estudio de psicólogos sobre, qué se yo, las infidelidades, el consumo de drogas, la prostitución, el vicio, el morbo, la muerte, el crimen...¿qué intentan sacar?¿Un axioma matemático que responda a todo eso?¿Para qué? ¿Para después crear un algoritmo sistematizado que catalogue los pensamientos de la gente?¿Erradicar los malos?¿Premiar los buenos?
El estudio sirve para eso, para cerciorarte a ciencia cierta de algo.
Por eso yo creo en el arte por encima de todo. El arte refleja una capacidad de apego y desapego, una dicotomía existencial que pervierte la realidad y ofrece una visión distorsionada de las cosas. Porque la realidad ya es bastante interpretable de por si como para no elaborar juicios o tangentes. De todas formas, incluso el arte se materializa en un concepto capitalista. Si eres un artista, tendrás suerte si vives de ellos, pero la sombra de tu propia aprobación te perseguirá hasta el día en que pierdas las ganas de todo.
Incluso los artistas que hoy día sangran a sus padres o sus familias no son más que egoístas, ladrones como nosotros que se aprovechan indirectamente de que su incapacidad para la productividad de bienes materiales y económicos da la pena suficiente como para que sus padres los sigan manteniendo, hasta que se conviertan en adultos autónomos e independientes con el ego suficiente como para tener hijos, y asi repoblar la tierra de una nueva generación libertina, que se encontrará con más o menos el mismo mundo, con padres que no son más que niños teniendo niños, perpetuando una especie que se acerca al axioma: el fin.
Asi que si: el fin está cerca, para todos y para nadie. Nadie sabe nada.
Pero yo soy escritor, y válgame mi espíritu inconformista, pero no tengo ni idea de la vida, aunque lo haya pasado mal. Después de perderlo casi todo, pienso en lo que he hecho en mi vida. La trayectoria. El mapa, el territorio. Gracias a que conocía el mapa, el territorio se me ha hecho ameno, pero en la leyenda del mapa había puntos rojos que no debería haber visto tan temprano, o eso dicen los intelectuales. Los que dicen: este escritor es mejor. Este es peor. Yo escribo mejor. Yo escribo peor. Da igual, tios, cómo escriba cada uno, lo importante es hacer llegar el mensaje.
El mensaje es: no te rindas, pero ríndete. Admite que eres una mierda, que nadie te querría nunca, pon las expectativas bajas. Agradece lo que tienes. Ya está.
Si no estás contento con algo de tu cuerpo, la ciencia se encarga. Si crees que ponerte tetas, ponerte pene, hacerte más guapo, o más guapa, te va a llenar, hazlo. Haz lo que sea para que tu existencia aquí se parezca a tu concepción de felicidad en tu cabeza. Pasa de la gente y perpetua el ideal de anarcoindividualismo que ha llevado al mundo a guerras, al hambre, a las enfermedades, y todo eso. Hagas lo que hagas, con cada acción demuestras que no estás haciendo nada importante. Lo realmente importante, sería hacer como Hayden Panettiere, y con tu sueldazo poder pagarte abogados que lleven tus litigios, porque eres una activista que no duda en ponerse delante de los pescadores de delfines de Tailandia, enfrentándote a su voluntad, a su misoginia, a su egoísmo, a su todo.
Luego, vendrá el pescador que te dirá que vive de eso, y tu le dirás que no puede hacerlo, que el delfín tiene que seguir viviendo, y él tiene que buscarse un trabajo distinto para cuidar a su familia. Tal vez mate esos delfines con pasión, arrancándoles sus cabezas con orgullo, desmenuzándolos como psicopátas en celo. Tal vez lo haga con una mascarilla para no oler el tufo a carne marítima podrida, pensando que podría estar haciendo algo mejor que meter sus manos en un delfín destripado. Si todos tenemos pasión, bien. Si nuestras pasiones chocan, mal.
Al final comeremos cartón para que nadie se sienta mal. Nos masturbaremos con nuestros pensamientos, que pueden ser todo lo irreverentes que quieras, y asi nadie tendrá que posar para nadie para que nadie se masturbe contigo. No hablaremos con nadie para no tener que enfrentarnos a la posibilidad de que lo que decimos puede considerarse algún tipo de violencia verbal.
Naceremos ciegos y sordos, y llevaremos vidas desfasadas que no entenderemos, como una especie de sueño astral contemplado como una pesadilla imposible.
Y entonces, es cuando empieza.

Echas de menos los detalles. Echas de menos lo gráfico que puede ser existir. Pues existes, lo quieras o no. Existes. Todo lo demás da igual. Existes. Créetelo, porque existes.