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Tema del momento.

Hola chicas/os, os traigo un trozo de lo que sería un amplio trabajo que recorre el día a día de un gogó masculino en la noche gay de alguna ciudad que no se va a mencionar. Formato guión de los míos, para qué engañarnos. Si veo que tiene buena acogida subiré el resto de trozos semana a semana o algo así. Besitos.
SinSentidoEnDirecciónContraria de Simon43

Fracaso colectivo

Hola chicas/os, voy a intentar subir a este ritmo a partir de ahora, aunque el contenido variará de extensión, y puede que suba más cosas como la que os traigo hoy Fracaso colectivo de Simon43

Galaxias hechas de error

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Estaba pisando sobre un montón de cemento recubierto de losas partidas. Pueden entreverse los hierros oxidados y enrededados en las losas. La cisterna del baño se deja escuchar matando el silencio, y por la puerta sale un hombre vestido de traje, que se encaja la camisa por dentro del pantalón. Por la ventana, pueden escucharse sirenas de ambulancia, y transeúntes lanzándose injurias en idiomas extranjeros. Baja las escaleras, y el hueco que dejan sus pantalones cortos proyecta su genitalia a los que aguardan en los pisos inferiores. Le frenan la anciana de vestidos amarillos y andrajosos de la tercera planta, y el homosexual jubilado, que iba a las clases de aquayoga de los domingos por la mañana. Saluda a ambos como si los conociera de algo más que unos meses cohabitando en el mismo edificio, y haber mantenido la misma senda conversacional de climas proprensos y arreglos comunitarios. Y abajo, le espera él, con su sonrisa mañanera, con el pan entre los brazos. Hemos luchado toda l…

El control no existe

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La chica de la falda roja le había dicho a la de la falda blanca que se relajara, que el chico con el que iban a verse esta noche era de fiar. El suelo está plagado de chicles fosilizados sobre el marmol, que esquivan imperiosamente con taconazos acompasados. -Me da igual cómo sea él. Le dijo la de la falda blanca. -Nada debería darte igual. Contestó la de la falda roja. Habían ido a esperar al chico a los aledaños de la estación de tren. Atravesaron los huecos de la verja con sus dedos y empezaron a escuadriñar a la gente que salía de cada vagón. El de la foto tenía el pelo rubio y una escasa barba nórdica que delataba un rostro pálido, de mejillas tersas. No sonreía en la foto; simulaba lo que parecía ser una mueca de posible arrepentimiento. La de la falda roja sostenía la imagen, que comparaba con lo que conseguía atisbar en la distancia. -Puede que venga en otro tren. Dijo la chica de falda blanca. La otra giró la cabeza y pudo ver venir otro tren en dirección contraria, agazapa…

Rayos

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Rayos


No veo los caminos de tierra que la serpiente ha recorrido. El agua los ha soterrado, el lodo grisáceo los rellena como rutas de fresco alquitrán; mi pequeña se ha perdido. Se ha sumergido en el interior de la tierra, escarvando entre raíces blancas y húmedas, que asoman como brotes mustios por encima del barro, como cabezas de gusanos buscando respirar, esperando a ahogarse. El agua cae sobre mi rostro, derritiéndose en lágrimas salinas, mientras el teléfono me susurra que mi padre ha muerto. La tormenta quiebra las barreras del sonido. Destellos de luz blanca ciegan el cielo, quemando la noche como un fósforo instantáneo. La oscuridad regresa a intervalos, la lluvia llena el silencio que deja el eco de los rayos. El agua recorre los zócalos y resbala pared abajo, dibujando frescos ilusorios de humedad que allí permanecen durante semanas. Los restos de ramas y cortezas de árboles podridos se acumulan al pie de la casa. El teléfono dice nosequé de una arritmia cardíaca. El teléf…

El cactus y padres jóvenes

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Hola a todas/os, he estado un poco ausente, pero bueno, vuelvo para dejaros un pedazo de mi próximo relato, que terminaré en breve y que seguramente suba por aquí:


Ella lleva tiempo queriendo salir por ahí. Primero quería parar a comprar ropa. Prendas brillantes diamantinas, cueros entallados, cadenas de plata que le rodeasen el cuello como un animal torcido por el lujo, o cosas así decía después de haberse metido las primera rayas en el lavabo. Pasábamos junto a las botas y los tacones de plataforma, cada uno elevado en relación al anterior en ordenación crepuscular, el brillo bizantino de los fosforescentes caen sobre el cuero negro como flashes de cámaras fotográficas. Mira ahí está la belleza, tendiendo a infinito, como siempre. Pronto todo quedará olvidado, en aquel armario donde se fosilizan los restos de su consumismo. Saca el teléfono, tacha a unas cuantas personas; desaparecen, sin más. No tienen manera de contestar al rechazo. Sigue comprando vestidos azules, maquillaje y uñas d…

...y mamá dejó de existir.

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Una llama se escucha partirse entre las ramas. Es un brillo tallado en el aire, de incapaz extinción, perpetuo en la mirada y afianzado en el espacio. No llueve ni una gota que riegue el fuego blanco que consume el bosque, renegrido por la sombra ceniza y el almizcle apagado. Por allí pasa un niño que suprime esa imagen. Todo lo que le rodea ya murió hace tiempo, y las ramas marchitas esperan conscientes a crisparse al tacto del viento. El niño pisa en falso y su figura cae sobre la arena gris que aguarda sobre una tierra baldía y extinta, alejada de sí misma y descompuesta hasta matar todo su interior.
El niño apisona el telón de mancillo alquitranado, y escarva con sus pies hasta notar el blanco extenso de las raices que conmutan el bosque. Vuelve a arrodillarse cedido por la voluntad del tacto y rodea el polvo que cubre la tierra hasta ovalarlo con sus manos. Con ellas levanta el trago de tierra que observa y que vuelve a esparcir sobre la nada. La madre que hoy no descansa, sino q…